14 de enero de 2010

Lección de invierno

Hay días en los que amaneces pronto y cansada. Tienes todos los síntomas del invierno: pies fríos, voz ronca, garganta herida, piel borrosa. Te levantas y no atinas a encender la luz, ni a mirarte en los espejos. Entonces, piensas que, inconscientemente, no quieres verte esta mañana de enero en la que el café no te ofrece el asilo que pretendes. Es cuestión de búsqueda, te dices. Y ese pensamiento en voz baja lleva la carga implícita de la excusa. Lo que pienso de mi puede que sea una mentira. No sabes si su presencia te hace libre o te atrapa. Y huyes. Y regresas. Tienes todos los síntomas del invierno: dudas heladas, madrugadas insomnes, escritura ridícula, exceso de adjetivación. Lo que dices de mí es verdad que acierta. Las palabras nos labran, nos agujerean, nos hacen precipitarnos saliendo de la boca a borbotones sin prudencia.

4 comentarios:

Asesino de espejos dijo...

Y será cuestión de búsqueda lo de reinventarse, supongo. El frío es una prueba más, y está la piel para demacrarse y salvaguardar la carne, que se resiente, pero que puede latir también. Y buscar calor y, de nuevo reinventarse.

Que viva Carmen.

javier dijo...

buena prosa para sábado por la noche sin otro plan que tv y pc...

Carmen G. de la Cueva dijo...

¿Quién es Carmen?

J.Garés Crespo dijo...

Así empezó el cienpies...