6 de diciembre de 2009

Voy a ocultarme en el lenguaje porque tengo miedo

Y qué es lo que vas a decir
voy a decir solamente algo

Alejandra Pizarnik






¿Qué es lo que acontece? El metrónomo de Praga mide las estaciones. Marca el ritmo de mi respiración cuando no sé a dónde ir. Estas líneas tratan de una mujer que mira al río con los ojos mojados de nostalgia. Trata de una mujer que es aplastada por el peso del tiempo. El sonido que hace la aguja cuando cae. Un acontecimiento nunca puede ser definido. Ahora cuestiono quién soy. Qué quiero. Ser personaje literario. Temida y estimulante. No soy esa. Sino la que miente. Me miento. Fingo y sangro por la boca. Pero mi sangre es agua que se traga la tierra. En el mundo de las verdades, ella es la víctima. Pero en tu poema ella también es la víctima. Digo que amo a los hombres fuertes. A los fieles. Y la primera que me engaño soy yo. Y consigo engañar a los otros. Me sé el discurso de memoria. Lulú Infinita. No existe el infinito. No presupongan erotismo ni voluntad ni abismo. Mi cuerpo está lleno de grietas. Filtra la sombra. Soy frágil. El infinito es la sorpresa de los límites. El infinito es el dolor. Quién constata mi impotencia. Estoy en vías de equilibrio. Ingenua. Mi lenguaje mi limita pero voy a ocultarme tras él porque tengo miedo. Voy a decir solamente algo. Prometí pensármelo. Mentira. Soy humo hecho de adulación ajena e inseguridad propia. Ahora que no me tengo. Mejor no digo nada. Qué cicatriz. Qué herida. Qué cuchillo me atraviesa para no querer volver nunca a casa y pasar las noches agarrando las maletas con los ojos cerrados. No sirvo para la frivolidad aunque mis últimas palabras se construyan con prejuicios y ficciones. No soy Lulú. Qué me mantiene a salvo. Qué es la búsqueda. Sé que el frío de las ciudades del Norte es capaz de helarme los ojos. Agrietarme la lengua. Dejarme ciega. Muda. Presa. Y por qué no llorar tan dentro tan a escondidas hasta la extenuación. Dejarme ser para curarme. Inútilmente.





2 comentarios:

dediego dijo...

No recuerdo quién decía que los poemas nos quitan la arenilla de las heridas.

(Sin vomitar)

Adelante.

Tonatiuh Catalá dijo...

No tengas miedo de nada,
ni siquiera del silencio.
Quizás el infinito no existe.
Pero sólo quizás. Tampoco
el aquí ni el ayer son una
certeza. Y si nombras el día
y las horas, te nombras.
También. Tú no eres tú ni no
ni nadie. Eres sangre, frío,
respiración. Eres.
Simplemente.



Saludos,