18 de diciembre de 2009

La vida es dura en los abrazos de la ventisca







NOCHE DE INVIERNO


La nieve barría, barría toda la tierra,


en todos los confines.


La vela ardía sobre la mesa,


la vela ardía.





Igual que en el verano, una nube de mosquitos


vuela hacia la llama;


volaban los copos del patio


hacia el marco de la ventana.





El torbellino dibujaba en el cristal


circunferencias y flechas.


La vela ardía sobre la mesa,


la vela ardía.





En el techo alumbrado


caían las sombras,


entrelazadas las manos, entrelazados los pies,


destinos entrelazados.





Y caían dos zapatitos de niño


con ruido al suelo,


y la cera, como si fuera lágrimas, desde la mesilla de noche


goteaba sobre el vestido.





Todo se perdía en la oscuridad de la nevasca


blanca y canosa.


La vela ardía sobre la mesa,


la vela ardía.





Hasta la vela llegaba desde el rincón un débil soplo,


y el calor de la seducción


elevaba, como un ángel, dos alas


en forma de cruz.





La nieve barría durante todo el mes de febrero,


y a veces


la vela ardía sobre la mesa,


la vela ardía.




Boris Pasternak (Moscú, 1890-1960)


Últimamente mis ojos buscan el sendero siempre al Norte. He renunciado al fuego. De aquí hasta que la nieve se canse de mí, me quedo con el invierno praguense.

Veselé Vánoce a šťastný nový rok

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