15 de agosto de 2009

Celia o el poema








Cuando el niño era niño andaba con los brazos colgando, quería que el arroyo fuera un río, que el río fuera un torrente y que este charco fuera el mar. Cuando el niño era niño no sabía que era niño, para él todo estaba animado, y todas las almas eran una. Cuando el niño era niño no tenía opinión sobre nada, no tenía ninguna costumbre, se sentaba en cuclillas, tenía un remolino en el cabello y no ponía caras cuando lo fotografiaban.


Las alas del deseo, Peter Handke

4 comentarios:

Jorge Ampuero dijo...

Algunos aún lo llevamos dentro.

Saludos...

Asesino de Espejos dijo...

tu hermana merece el post. de todos los personajes que lo han protagonizado, tu hermana es el mejor. el más puro. el más cercano a la poesía.

si tuviese que elegir mandaría a la mierda el poema. pero tú eres de alas dinámicas.

llévate esa foto a Praga.

Lulú Infinita dijo...

Jorge, ven cuando quieras...

Espejito, Celia es princesa y musa. Vuelve del mar. Llámame.

dediego dijo...

Es así. El principito y sus corderos.

¿Soy un niño?