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Reportaje en El Mundo: http://www.elmundo.es/elmundo/2011/12/23/internacional/1324639350.html

Artículos de Metamorfosis K en Koult: Naked / Tengo a un Kafka dentro de mí / Especies de kávarna

Reseña de La flor de la tortura de Raúl Quinto en Minotauro Digital: La belleza es la muerte

Carta al director en El País: Hipotecarse para estudiar


Poemas en





Ellas dicen en Manual de Lecturas Rápidas para la Supervivencia




En PLACA

En La vida por delante (Ediciones en Huida, 2012). Más info en: http://www.edicionesenhuida.es/index2.html




Poética

Parte de mi poética se encuentra en las palabras de otros:

Da miedo decir alto lo que el mundo silencia.
Gabriel Celaya.


Habríamos perdido hasta la memoria junto con la palabra, si nos
fuera igualmente posible olvidar que callarnos.
Gide

Escribir por necesidad. Escribir con compromiso. Escribir para no perder la memoria.

Desde pequeña tuve una sensibilidad especial para escuchar las historias que mi abuela materna me contaba sobre su padre durante la II República y la Guerra Civil. Con la figura de mi bisabuelo siempre presente y borrosa, aprendí a tener conciencia de los sueños y la búsqueda. Tengo tres fijaciones: la identidad, la verdad y la memoria.


Escribir para combatir el olvido, para no resignarse al pasado ni al presente. Hablar con los dedos y la tinta para dejarme ver –y ocultarme. Escribir para actuar, como modo de vida. Observar, contar e intentar cambiar el mundo. Utopía y sueño. Porque las palabras hacen inteligibles las imágenes recordadas e imaginadas. La mejor forma que encontré para ordenar el flujo constante y difuso que mana de mi cabeza. Escribir como búsqueda de identidad y voz; voluntad de introspección y circunstancia. Escribir para comprometerme, para delimitar mi realidad, porque los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo




Poemas



Como todas las mujeres enfermas

Te daré un motivo. La frontera. Dos. El páramo.
Para vivir como un pájaro en las lomas
te daré unas alas. Para salvar los trazos enterrados
te devolveré unos ojos.

Has cruzado la ciudad para meterte en la bruma
y el desierto se traga la culpa.
Respira. El viento, salpicando tus raíces, te dirá
de qué está hecho tu vientre.

Antes de ser una cruz clavada en el desierto
fuiste mujer.

Contaré los gritos que tus ojos lanzan al barro

dentro de la tierra
unas manos

y te preguntas para qué morir si tu vida no vale
si en la ciudad límite
tu muerte no vale
si estás al borde del abismo
y tus gritos no se oyen.

Eres una cruz
clavada. Una cruz pintada. Cientos. Eres un error.
Un camino que guarda el rastro de una enfermedad
creciente.

Caen silencios sobre las bocas


dicen que estás muerta.



(Inédito)




Conversación a escondidas

A Carmen Delgado, hija de la guerra

¿Qué más puedo decirte? 
Benjamín Prado



YO sé qué es verdad
pero tú has venido a decirme:
- Calla.

Esa es tu verdad.

Tus palabras surgen
del fondo de tu propio
                       miedo.
Su huida está debajo de tu piel,
tú sólo quieres oscuridad.


Silencio.

Volverás a recordarlo cada día,
su voz en la celda,
la imagen borrosa de un padre
cubierto de sangre
                y pulgas.

Sin secretos.
Quiero oír
las verdades sin límite.

Tiemblas,
lágrimas escritas en una carta


                      cerrada.

Hace falta la luz.
Tú custodias la sombra.

(De Ceniza en los labios, poemario inédito)





Desaparición

Me habita
el vaho
oscuro
de la muerte.

El mar tiene el aspecto
de la piedra,
la textura
de la roca,
la voluntad
de la noche.

Es la ola
-en la torpe geografía
del acantilado-
quien rompe
las aguas
y se eleva

ciega
tal que ave nocturna.

(Inédito)


Epitafio Amatorio

La lluvia sepulta lo que ardió entre nosotros

fuego homicida en medio de dos cuerpos

-bocas entreabiertas en medio del espacio-

No tiene el tiempo lúcido augurio ni nostalgia cómplice

de los ojos que hablaron con torpes miradas

-esquivas-
proféticos delirios que son residuo leve de un amor que se extingue.


Como la nieve guarda memoria de mis pasos
mi voz hiere
salen de mi boca palabras
rotas
cortan la lengua

si hago sangrar tu lengua
y tus manos se acercan a mi
boca

yo
las muerdo para defenderme

como animal enfermo

entonces,
el mundo se hace demasiado
pequeño

y deja de existir la muerte


mirarnos sin decir calla
al borde de la luz
donde el amor vierte raíces