31 de julio de 2011

Ahora hablo de las pérdidas




Mis manos eran las de una niña
vieja que sabía de la muerte
antes de haberla visto asomar
por las ventanas

Cuando yo de niña ya era
una anciana, quería escribir libros
para no desaparecer

no quedarme en la nada

Ahora que pasan los años
no consigo reconocerme en el espejo

quiero volver a esa región tranquila
donde las tardes tenían
un fin que era el principio
porque mi rostro es
la imagen de un presente borroso

del vacío que reside en el estómago

Y en la espera hay un agujero
un silencio que tiembla
un camino de cenizas.




18 de julio de 2011

La soledad no se encuentra, se hace








No recuerdo el día que dejé de anotar los libros que leía. Siempre he pensado que ,a través de las lecturas, uno puede verse a sí mismo mudando las hojas como si fuera un árbol. Cambiar las hojas como quien muda la piel. Hay momentos en los que encuentras un libro tras otro y tus ramas se cubren con frondosas hojas. Las hojas nuevas anuncian transformaciones. El verano siempre fue un tiempo fértil para crecer a la sombra de los buenos libros. También para la escritura. Uno imagina, cuando no puede viajar mucho, que vive en una ciudad extranjera y va de un lado para otro con un libro entre las manos. Con un libro cuyo comienzo es un ritual. Un libro con fragmentos repetidos en voz alta y aprendidos de memoria en transportes públicos . Leídos al cobijo de una soledad acostumbrada entre la multitud. Unas líneas que, sabidas de memoria, ayudan a orientarse por las calles. Fragmentos que son refugio. Uno imagina que todo empezó en otra ciudad y en otra vida. Extraviada, a veces. Cuando yo vivía sola y escribía para no gritar. Cada línea era una herida abierta. Ahora, recorro las ciudades como quien recorre los libros ya leídos. Recorrer en vano para encontrar qué. Quien escribe es el que crea silencios y vacíos. Nada hay de cierto en estas palabras. No todo es literatura.

4 de julio de 2011

Esta infinita y patética belleza del verano



Esta es la historia del comienzo del verano o del alucinante mundo de los trabajos de fin de máster, que son para el verano. Aquí el título:
Narrativa, historia y memoria. La reconstrucción del pasado en la novela española y alemana actual. Las páginas se irán llenando de letras a medida que el calor avance e incendie el asfalto mientras yo permanezco confinada a la investigación. Un verano con Sebald, Rosa y Cercas. Doy brincos. Doy brincos. Doy brincos.