25 de agosto de 2011

La nostalgia del jueves*


















Siempre te queda poder salir de casa hacia la calle, cuya marrón largura calma la vista con sus portales, con lo delgado de los árboles desnudos, con los charcos que brillan y los pasos. No es que me esté volviendo loco, es el verano que me agota.


Joseph Brodsky



*Estas imágenes son del mercadillo "El Jueves" que se lleva a cabo en la calle Feria de Sevilla desde el siglo XIII.

23 de agosto de 2011

Todas las cosas conspiran para la desaparición.






De mí no quedará nada tras mi muerte. Cada una de mis partículas retornará a su elemento. Pero mi palabra ha trazado una estela, ha vibrado en doscientas cabezas y en doscientos tórax a la vez. Y lo que vibra sigue su camino, empuja, se recarga, se multiplica, crece y sigue. Se transforma. Apenas oído se habrá de transformar. El destino de la palabra es desintegrarse cuando llega a tocar lo que es más sólido que ella: la carne, desintegrarse como se desintegra cualquier signo apenas cumple su cometido que es el de mostrar aquello a lo que apunta. Pero la palabra es más que un signo, es una fuerza viva que se deshace igualmente cuando alcanza la materia que ha de darle nueva forma. La palabra se encarna, su destino es encarnarse. Se hace fuerte mi palabra en doscientos cuerpos, se hace fuerte y se multiplica, deshaciéndose.


Chantal Maillard




22 de agosto de 2011

El hastío, fruto de una triste desgana.





Agosto es como una tumba

el oscuro recuerdo del umbral

un sueño inacabado


la locura de los días se desliza

y no importa si el vacío

lentamente traza sus contornos


empiezas a ver la infancia como

frontera infranqueable

el lugar preciso donde

deternerse para escribir

poemas sobre tus propios pasos.





19 de agosto de 2011

La tentación del fracaso






A veces pienso que podría hacer temblar al mundo desde esta miserable covacha si, liberándome de todas las ataduras, escribiera brutalmente, como sé que puedo hacerlo. Pero me detiene el pudor, un exquisito amor por las formas y la cobardía de todos los escritores que sienten interponerse, entre ellos y la vida, una biblioteca y veinte años de lecturas. Sin embargo, llegaré quizás algún día a tal grado de compresión que estallarán mis ligamentos y saldrán disparadas las palabras como piedras.

Julio Ramón Ribeyro


7 de agosto de 2011

Madrid, Madriz








































Esta ciudad de ceniza. Esta ciudad cruel. Madrid es para mí una ciudad de verano a la que siempre vuelvo para encontrarme. Es una ciudad que requiere ausencias. Aquí una muestra de lo que mis ojos captaron hace unas semanas bajo un sol hambriento. Muchas fotos, café con hielo, largos trayectos hasta el periódico, gente, gente, gente, callejuelas, amor, libros y palabras. Para eso están los ojos y la boca. ¡Ay, Madriz!