7 de enero de 2011

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Supongo que quiero decir que Kafka comprendía que los viajes, el sexo y los libros
son caminos que no llevan a ninguna parte, y que sin embargo son caminos por los
que hay que internarse y perderse para volverse a encontrar o para encontrar algo,
lo que sea, un libro, un gesto, un objeto perdido, para encontrar cualquier cosa, tal
vez un método, con suerte: lo "nuevo", lo que siempre ha estado allí.

BOLAÑO


Día 1

Sus brazos son como ramas de árbol viejo: delgadas, desnudas, desquebrajándose. Su cuerpo inerte sobre la tierra. Su sudor olía a cadáver. Y los mosquitos revoloteaban a su alrededor como buitres carroñeros.

Día 2

Vuelvo a esa sensación. Sentirme extraña. Creer que todo lo que me rodea es completamente ajeno. Ser convencional. No encontrarme bien. Como si tuviera una enfermedad crónica. Sentir el vacío. Buscar refugio por necesidad. Mujer que intenta huir de un mes cruel. El futuro es lo que se escapa.

Día 3

Estoy en el punto exacto de la tristeza. Me falta el aliento. Me sobran las paredes. Porque no me encuentro bien será éste un diario del frío. Porque no me encuentro bien escribo. Porque me faltas.

Día 4

Me inquieta cuando el silencio se interpone y solo oigo la respiración. Dejaré caer los pensamientos aislados por las manos.

Día 5

Estos son mis límites. Las páginas que no leo. Los sueños que nunca recordaré. La máscara para la que no queda espacio posible en mi rostro.

Día 6

Sentirse viejo. Sentirse feo. Escuchar repetidas veces la canción. Creer que la gente no me hace bien. Ni la soledad. ¿Y si se me da mal la felicidad? Escupir veneno.

Ahora es cuando siento el paso del tiempo. Los años como pájaros precipitándose. El mañana esperando a que mates el miedo. Las personas que se han ido y las que nunca aparecerán. ¿Quién conoce la manera de escapar del abismo?

Día 7

Si la felicidad no es literaria, escribiré sobre las veces que he intentado desaparecer bajo la tierra. Pero hoy todo lo que quiero lo tengo delante. Que vivamos en W. Nombrar el miedo. Escribirlo. Escoger las cenizas y mostrarlas. Viajar, leer. Amar.

Y mirar con inocencia.

3 comentarios:

trapecista dijo...

Escribir es una buena terapia... Me ha gustado mucho. Un saludo.

Rubén Darío Carrero dijo...

Cualquiera muere de frío, la palabra no.

Te sigo...

diana moreno dijo...

muy bonita entrada... genial tu blog. siga la poesía :)