27 de junio de 2010

También aquí la apuesta es el vacío


Mis versos sobran como una mosca encima de la mesa. Escribir se convierte cada vez más en una losa. Me asfixia la imposibilidad de crear un universo. Ha dejado de ser un ejercicio de supervivencia. Ahora estoy en una cárcel en el desierto sin desierto. Una jaula de arena lejos de todo. Unos barrotes que son mis manos. Pero hay luz al borde del verano. No habrá despedidas sino reencuentro. Sé cuál es nuestro destino, pero no lo conocemos. No debo herirte tanto. Es extraño llenar maletas de libros a dos mil kilómetros de ti. Siempre mezclo amor con literatura. Y derramo sobre ti, inútilmente, todo mi llanto. Es el sexo aquello que nos salva. Y nos hiere. Queda ya escrito. Vuelve. Aparta de mí los versos.

25 de junio de 2010

Ésta es la historia de un amor con oscuros y tiernos orígenes



Kurt abrazó a Rachel durante sesenta largos, sudorosos y conmovedores minutos en que ambos conjugaron los dos verbos más antiguos que hombres y mujeres frecuentan en la intimidad: amar y temer. Después, y por este orden, fumaron cigarrillos sin filtro, se asearon con jabón de pera en una descascarrillada palangana, intercambiaron chismes con el único -e inútil- propósito de llenar un fragmento de tiempo doloroso, lloraron su separación en silencio y se prometieron cartas y fidelidad.


Ricardo Menéndez Salmón

23 de junio de 2010

Estoy aquí...


...esperando a que me leas como cada noche.




Si yo fuese Dios
y tuviese el secreto,
haría un ser exacto a ti;
lo probaría
(a la manera de los panaderos
cuando prueban el pan, es decir:
con la boca),
y si ese sabor fuese
igual al tuyo, o sea
tu mismo olor, y tu manera
de sonreír,
y de guardar silencio,
y de estrechar mi mano estrictamente,
y de besarnos sin hacernos daño
—de esto sí estoy seguro: pongo
tanta atención cuando te beso—;
entonces,

si yo fuese Dios,
podría repetirte y repetirte,
siempre la misma y siempre diferente,
sin cansarme jamás del juego idéntico,
sin desdeñar tampoco la que fuiste
por la que ibas a ser dentro de nada;
ya no sé si me explico, pero quiero
aclarar que si yo fuese
Dios, haría
lo posible por ser Ángel González
para quererte tal como te quiero,
para aguardar con calma
a que te crees tú misma cada día
a que sorprendas todas las mañanas
la luz recién nacida con tu propia
luz, y corras
la cortina impalpable que separa
el sueño de la vida,
resucitándome con tu palabra,
Lázaro alegre,
yo,
mojado todavía
de sombras y pereza,
sorprendido y absorto
en la contemplación de todo aquello
que, en unión de mí mismo,
recuperas y salvas, mueves, dejas
abandonado cuando —luego— callas...
(Escucho tu silencio.
Oigo
constelaciones: existes.
Creo en ti.
Eres.
Me basta).


Ángel González


19 de junio de 2010

Tu mano tiene escrita la ruta




Quería anidar en sus costillas. Repasar con los dedos el contorno de sus muslos. Escuchar a Janis Joplin en el tocadiscos mientras escribía un poema. Tumbarle en el suelo y ser amante y antropófaga.Escuchar los íntimos gemidos del universo. Saber dónde grita la ausencia. Dime dónde guardas la fuga que quiero ser polvo y caer en ti. Será el amor una cama vacía. Tu voz que tan dura quema la distancia. Nos vamos escribiendo con el cuerpo. Hacerlo despacio rayando el abismo. Amarnos como carroñeros deseosos.



9 de junio de 2010

Ahora ya conoces la soledad de los domingos




morirme de gusto los días de lluvia
bailar mientras hace
la comida mirarle soltar


la mano tocarle morirme
de gusto escalera pasillo cines
de barrio dos cincuenta programa


doble morirme de gusto los días
de lluvia de cocina de orgasmo
de platos fregados a medias de urgencia


de manos comida escalera pasillo
de cines de barrio programa
doble
dos cincuenta días de lluvia


los días de lluvia y de su cuerpo


Pablo García Casado

4 de junio de 2010

Sentimental heart



Los pájaros vuelan sobre tus ojos
y la calavera de un caballo dibuja la silueta de la mentira
de la mentira de Dios en una habitación a oscuras
en donde vuelan los pájaros.

Leopoldo María Panero