22 de febrero de 2010

"Él sabía que esta muchedumbre dichosa ignoraba lo que se puede leer en los libros"






Llevo toda la mañana intentando evadir la escritura de unas obscenas y provocadoras líneas de presentación para ya sabes qué. He conseguido mi propósito: que sean casi las 15 pm y no tener escrito nada. En cambio, teclear como quien atina a clavar el dardo en el centro de la herida se me da mejor. Lanzarte dardos envenenados. Dardos de lascivia emputecida. Pequeñas dosis enfermas de amor. Te he hecho todas las preguntas y sabes bien que tus respuestas son luz. Sigo con cientoiun interrogantes. El lápiz hurgándonos el intestino. El libro agonizando sobre nuestra espalda. La página, las manos, las lenguas como cicatrices. La sangre corriéndose entre los muslos. Los ojos fieles. Los siervos atentos y sumisos.


No respondas. Derramaré aceite hirviendo sobre tus hombros. Morderás mis pechos. Saciarás tu sed. Seremos nuestros.


Clavarás tu falo en el centro de mi nada.


Volaremos.


ψυχή

11 de febrero de 2010

Ellos se aprietan contra/ las flores de las sombras*






Asustada y con la temeridad de los amantes corro el riesgo de entregarme. Me siento como si estuviera colgando del techo. Colgada de un garfio oxidado. Decir Amor. Saber a sangre. Vivir a bajo cero y sentir la combustión de los huesos. Ser un poema de Eliot. Entre el deseo / y el espasmo / entre la potencia / y la existencia. Somos los hombres huecos. Leer de tus labios que soy como un libro de Woolf. Leerte. Tus manos componen los sueños. Sentada en el borde de la cama te miro. Pídeme la luz. Así comienza el mundo.




* Vladimir García Morales

4 de febrero de 2010

"Nos parecemos terriblemente"





"A los dos nos gusta 1) introducir discretamente palabras extranjeras, 2) citar pasajes de nuestros libros favoritos, 3) traducir nuestras impresiones de un sentido (la vista, por ejemplo) a otro (el gusto, por ejemplo)..."


Carta de Nabokov a Vera

2 de febrero de 2010

De un periódico doblado, de las cenizas frías, del papel con un apunte



Hoy soy una caníbal hambrienta. Guardo la visión más intensa de un futuro contingente. Giran las ciudades y las islas son devoradas por mares cada vez más agresivos. Siento vértigo. De no escribir. De no leer todo lo que cae en mis manos. El mañana no es una medida. Qué camino seguir. Qué ciudad será la siguiente. Y en mi cabeza la salvaje teoría que me lleva a NY. Que me empuja a cruzar otra vez el Atlántico. Hoy no hay heridas ni amores desbocados ni versos. Hay miedo. Locura. Nada. Quizás esté dormida. Dormida mientras todos despiertan. Ser mujer y pájaro. Crecer de las cenizas y las manchas de tinta en los dedos. Por qué escribir. Por necesidad. Olvidar el futuro que no existe. Hay versos que ya no salen de mi boca. Tanto hielo. Tantas islas. El futuro es el objeto de la muerte. El futuro encerrado en una jaula. Respirar. Caminar. Articular ingenuos discursos. Vivir por última vez.