22 de diciembre de 2009

Que la amnesia nunca nos bese en la boca.



- Vuelvo al Sur.








El riesgo siempre está en otra parte. El verdadero poeta es el que siempre está abandonándose. Nunca demasiado tiempo en un mismo lugar, como los guerrilleros, como los ovnis, como los ojos blancos de los prisioneros a cadena perpetua.


Manifiesto infrarrealista
Roberto Bolaño (México, 1975-1976)


18 de diciembre de 2009

La vida es dura en los abrazos de la ventisca







NOCHE DE INVIERNO


La nieve barría, barría toda la tierra,


en todos los confines.


La vela ardía sobre la mesa,


la vela ardía.





Igual que en el verano, una nube de mosquitos


vuela hacia la llama;


volaban los copos del patio


hacia el marco de la ventana.





El torbellino dibujaba en el cristal


circunferencias y flechas.


La vela ardía sobre la mesa,


la vela ardía.





En el techo alumbrado


caían las sombras,


entrelazadas las manos, entrelazados los pies,


destinos entrelazados.





Y caían dos zapatitos de niño


con ruido al suelo,


y la cera, como si fuera lágrimas, desde la mesilla de noche


goteaba sobre el vestido.





Todo se perdía en la oscuridad de la nevasca


blanca y canosa.


La vela ardía sobre la mesa,


la vela ardía.





Hasta la vela llegaba desde el rincón un débil soplo,


y el calor de la seducción


elevaba, como un ángel, dos alas


en forma de cruz.





La nieve barría durante todo el mes de febrero,


y a veces


la vela ardía sobre la mesa,


la vela ardía.




Boris Pasternak (Moscú, 1890-1960)


Últimamente mis ojos buscan el sendero siempre al Norte. He renunciado al fuego. De aquí hasta que la nieve se canse de mí, me quedo con el invierno praguense.

Veselé Vánoce a šťastný nový rok

15 de diciembre de 2009

Porque nos faltan nombres construimos silencios

Los pájaros huyen del Norte en invierno. Buscan el Sur. Como muchos, siento la necesidad de escribir. Pero últimamente -más que otras veces- nada de lo que hago me convence. Creo que estoy errando de alguna forma en mi visión, sí, mi borrosa visión. Por eso tengo que alejarme. Al contrario que los pájaros, yo seguiré habitando el Norte. Pero mantendré cerrado por tiempo indefinido este espacio. Hasta que vuelva a ser yo. Y quién sabe si dejaré de ser un personaje y me mostraré con mi verdadero nombre y todas las cenizas que lo cubren. Puede que borre a Lulú Infinita del mapa de bytes y no vuelva a existir más que como el recuerdo de una postadolescente ingenua con aspiraciones erótico-literarias. Pocos saben de mí. Y aquellos que me conocen bien desconfían de mi críptico discurso. Las ciudades me seguirán doliendo mientras las haga mías. Pero no dejaré de ser extranjera. Quizás me pese la arrogancia de los últimas semanas. Un exceso de seguridad; un exceso de inseguridad. Una búsqueda de identidad que no cesa. Y en ese empeño me encuentro. Lo mejor que puedo hacer por mí es distanciarme, que no esconderme. Volveré siendo totalmente yo con todas las consecuencias que supone la ausencia de máscaras. Me dedicaré a leer y escribir en mi cuaderno como siempre. Y callaré las teclas hasta que tenga el valor suficiente para volver. Es como una enfermedad o una guerra. Necesito tregua y reposo para dejar de sentirme extraña en mi propio cuerpo. Que mi voz vuelva sincera y clara. Seguiré mutando en soledad.

6 de diciembre de 2009

Voy a ocultarme en el lenguaje porque tengo miedo

Y qué es lo que vas a decir
voy a decir solamente algo

Alejandra Pizarnik






¿Qué es lo que acontece? El metrónomo de Praga mide las estaciones. Marca el ritmo de mi respiración cuando no sé a dónde ir. Estas líneas tratan de una mujer que mira al río con los ojos mojados de nostalgia. Trata de una mujer que es aplastada por el peso del tiempo. El sonido que hace la aguja cuando cae. Un acontecimiento nunca puede ser definido. Ahora cuestiono quién soy. Qué quiero. Ser personaje literario. Temida y estimulante. No soy esa. Sino la que miente. Me miento. Fingo y sangro por la boca. Pero mi sangre es agua que se traga la tierra. En el mundo de las verdades, ella es la víctima. Pero en tu poema ella también es la víctima. Digo que amo a los hombres fuertes. A los fieles. Y la primera que me engaño soy yo. Y consigo engañar a los otros. Me sé el discurso de memoria. Lulú Infinita. No existe el infinito. No presupongan erotismo ni voluntad ni abismo. Mi cuerpo está lleno de grietas. Filtra la sombra. Soy frágil. El infinito es la sorpresa de los límites. El infinito es el dolor. Quién constata mi impotencia. Estoy en vías de equilibrio. Ingenua. Mi lenguaje mi limita pero voy a ocultarme tras él porque tengo miedo. Voy a decir solamente algo. Prometí pensármelo. Mentira. Soy humo hecho de adulación ajena e inseguridad propia. Ahora que no me tengo. Mejor no digo nada. Qué cicatriz. Qué herida. Qué cuchillo me atraviesa para no querer volver nunca a casa y pasar las noches agarrando las maletas con los ojos cerrados. No sirvo para la frivolidad aunque mis últimas palabras se construyan con prejuicios y ficciones. No soy Lulú. Qué me mantiene a salvo. Qué es la búsqueda. Sé que el frío de las ciudades del Norte es capaz de helarme los ojos. Agrietarme la lengua. Dejarme ciega. Muda. Presa. Y por qué no llorar tan dentro tan a escondidas hasta la extenuación. Dejarme ser para curarme. Inútilmente.