22 de octubre de 2009

Yo siempre quise ser una mujer de bien






Pero hay algo en mi que todo lo estropea,

que tuerce los caminos, equivoca las cosas,

desbarata mis planes, incumple mis promesas.

Alguien que pisa antes que yo sobre mis huellas.



Silvia Ugidos

18 de octubre de 2009

Tiraré mi cuerpo a un lago de heridas






Me importa más el final de un poema que la vida de los hombres. Porque ningún hombre puede ver su propio fin. No idealicemos el silencio. Mi corazón de dos caras no cabe en un poema. Se busca estado de conciencia. He de escribir o morir, me digo. Sufro el terrible exilio de los eternos fugitivos. Mi problema esencial es escribir escribir y escribir. Dejaré de leer. Tiraré mi cuerpo a un lago de heridas. Dejaré que la sangre lo cubra. Que se hunda en la jaula sin pájaro. La literatura es capaz de dislocar las cotidianas ficciones que gobiernan la vida de los hombres. Seamos solo pálpito bidireccional. Dejemos el aliento. Respirar es cosa seria. No tengo con quién hablar. Y la duración me asusta. Un solo poeta, un solo libro, una sola persona. Se puede morir de distancia. Mis ojos son estertores. Tiemblo sobre la página blanca. Nadie me conoce y callo. Como el suicidia. Como las llamas. Me arrepiento de mis propias palabras que vuelven. Soy un cuerpo calcinado. Esto es un llamamiento. Nada sino golpes.


11 de octubre de 2009

¿Cómo es el cuerpo más oculto?





Esto lo percibimos los dos: el hecho de que el mundo ya empieza a quejarse, que se asfixia, inundado de formas, sepultado bajo montones de cosas, estrangulado por los pensamientos que fingen ser necesarios, útiles o hermosos y tener, por ello, derecho a vivir eternamente.


Ivan Klíma


10 de octubre de 2009

Qúe distingue la auténtica literatura del mero inventario o Praha I








Llueve. En las manos Cioran como revulsivo de mi extrañeza sabatina. Abro sus cuadernos por la página 129 y leo "el aburrimiento no es cómplice ni víctima de nada". ¿Y el vacío? Cervezas y fotografías como búsqueda. Bebo, luego retrato anónimos y espuma. El aburrimiento es una investigación, escribe. Y parece que resulta fácil ser enfermo y curar transtornos ajenos. No hay luna de octubre. Un cielo naranja se extiende sobre mi cabeza y miente. Qué distingue la auténtica literatura del mero inventario. He pasado de ser luz a escepticismo. No tienen la culpa las nubes ni el invierno que no llega. Octubre es un desierto. Sé que podría escribir sobre las calles y los puentes. Sobre las idas y los pies que no saben plantarse en la arena. Pero octubre es un desierto. Y en vano intento un pacto de silencio con la duda. Y no calla. Tengo la intención de escribir un poema sobre el camino. Confusa la historia y rota / la aspiración rosada. Yo no sé si contemplo un río / o una calle de una ciudad; / no sé si pasan transeúntes / sobre el duro asfalto tenaz / y se escuchan unas pisadas / que de pronto no se oyen ya. Qué va a ser de mí. No me gusta depender de nadie. Ésa es la causa de mi soledad y mi descreimiento. Dime que soy una ilusa apátrida llena de vértigo e interrogaciones. Escribo para recordar las noches en blanco. Los tirones de mis huesos. Los naufragios. Sufro de hambre abstracta e intermitencias. Lo mejor que tengo lo he derrochado en conversaciones. Por mi boca muero sin escrúpulos. Y ahora no tengo qué escribir. Herida abierta que se traga el sueño. Quiero romper la tregua. Amar cada grieta. Dejar de tomarme en serio mi juventud. Dejar de esconderme. Unas veces soy el prisionero de estos poemas y, otras, su carcelero. En una lengua extranjera, el poeta miente. Respiro. Desidia. Soy carne de humo. Boca muda. Sed. Una bota rendida bajo la lluvia que no necesita intérprete. La niebla no es una fase de la vida. Hablemos de la ciudad.