Las paredes y los barrotes arden. No hubo más que luz para vestirme. Luz que araña por dentro y viene al encuentro nocturno entre dos desconocidos. Ciegos. Como un incendio en las entrañas, como el espejo que naufraga en otro espejo sin que ninguno de los dos sepa quién es la mecha y quién la fogata. Traguémonos la palabra. Sobre la agonía de mi lengua, la noche es un infinito túmulo de barro. Romperé los vasos que habitan el suelo y caminaré –descalza- sobre los cristales. La sangre llegará al mar. Y yo seré un espejismo de deseo sin más origen que la tierra. La luna degollará mis raíces y, a través de las grietas, el vértigo caerá por el acantilado de humo. Penetrados de ceniza los rostros desaparecen.
Hoy mi lengua es para ti. Toda distancia está imantada de fe y palabras que llegan de madrugada a buzones azules. La tecla es lo más cerca que puedo estar. Tú, uno de los puntos de apoyo de mi locura. Se ciega el hábito y la pantalla es un relámpago entre dos continentes. En plena abstinencia de tu rostro tuve un sueño: siluetas mudas gritaban luz entre las olas. Dicen que la máscara es la duplicación de tus ojos ante el espejo. Septiembre nos habitó como los pájaros abandonan la estación cuando presienten el frío. Nació diciembre y la búsqueda del poema. Conocemos el gris del cielo y la lluvia como un puñal de sueño. Las nubes bajan a nuestros pies. La amistad vive de silenciar la sombra.
Auto de fe
La quiromancia de tres clavos oxidados busca una línea nueva, un nuevo futuro que disipe las llagas atoradas y el sobrante de desdicha [en el costado pero hoy por hoy segmentos perpendiculares me clavan en el centro de la nada
Se llama Juliet y quiere ser princesa. Princesa de verdad, de las que salen a la calle a darle mordiscos al mundo. Mordiscos dulces y esponjosos que saben a fresa, bocaditos con dientes de leche. Hoy su mamá cumple 27 años. Juliet tiene 5 y unos profundos ojos que hablan por ella. Vive en la ciudad dragón, el DF. Su mirada es como la fragilidad con alas, el tacto de una mariposa en la piel. Hemos dibujado una casita en un cuaderno de hojas a rayas y platicado levemente sobre mole y tamales dulces. Hemos jugado al escondite en mi habitación y manchado las manos con la tierra de la ventana.
Juliet quiere ser princesa y ocultarse tras las paredes de su castillo invisible donde el miedo no puede alcanzarla. Desde allí oye dormir el mar en caracolas. Su respiración traza surcos en la arena. Cierra los ojos y con sus pestañas dibuja orillas en el sueño.
Ya casi te lo he dicho todo. Con mis miradas, los abrazos, los besos de buenos días y buenas noches, las verdades y los batidos de chocolate y canela. Y los macarrones con queso, sobre todo con los macarrones. Cocinar es un acto de amor, eso me dijo alguien una vez y no me lo creí hasta que te conocí. ¿Cuántos ratos hemos compartido en el defectuoso? De risas, de broncas, de chelas frustradas y helado de cookies. Y películas en el sofá. Intoxicaciones con medios burritos y peseros de mala muerte. Pero me siento segura contigo, lo sabes. Y gracias a tus brazos y tu locura no me he sentido sola aquí ni una sola vez.
Como te dije anoche caminando hacia el tren ligero, la felicidad se parece mucho a esto. Gracias por ser confidente, impulso y freno. Lector y oyente. Amigo y familia.
Naciste de una casualidad. Como tú dices, el destino me llevó hasta ti. Sobran las declaraciones, ya sabes todo lo que eres para mí.
A punto de ser secuestrada [o estrellarme] en un pesero que creyó ser un buitre en el desierto de Sonora...aterrizo en el metro General Anaya sin corazón, éste salió disparado de mi pecho sin previo aviso. Vagones borrosos y rancheras que animan la conversación o el silencio. A salvo. Destino: Bellas Artes. Si algo me sorprende de esta defectuosa ciudad es su capacidad de hacer de la poesía una forma de vida. A las 5 de la tarde (hora simbólica), en la explanada del Palacio de Bellas Artes se celebraba un maratón poético por el aniversario de la muerte de Jaime Sabines. Verso, guitarras, poemarios en cualquier mano ajena y una enorme cola para subirse al escenario a recitar. Quise aspirar a la lluvia pero el cielo hizo caso omiso a mi mensaje telepático.
Si el amor es el único refugio contra los bombardeos nocturnos, la poesía puede ser el alimento para saciar el vértigo de aquellos que habitan el temblor. Espero curarme de ti...
Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fu-
marte, de beberte, de pensarte. Es posible.
Siguiendo las prescripciones de la moral de turno. Me
receto tiempo, abstinencia, soledad.
¿Te parece bien que te quiera nada más una semana?
No es mucho, ni es poco, es bastante. En una
semana se pueden reunir todas las palabras de amor
que se han pronunciado sobre la tierra y se les
puede prender fuego. Te voy a calentar con esa
hoguera del amor quemado. Y también el silencio.
Porque las mejores palabras del amor están entre dos
gentes que no se dicen nada.
Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y
subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que
te quiero cuando digo: "qué calor hace", "dame
agua", "¿sabes manejar?", "se hizo de noche"...Entre
las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he
dicho "ya es tarde", y tú sabías que te decía "te
quiero".)
Una semana más para reunir todo el amor del
tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que tú
quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No
sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para
entender las cosas. Porque esto es muy parecido a
estar saliendo de un manicomio para entrar a un
panteón.
Jaime Sabines
Convaleciente. Inmóvil. Prolongándome hacia el vértigo. Raíces del contacto creciendo en mi piel. Presagio ciego. Cayendo. Sangre y búsqueda. Kamikaze.
Deja mis secretos donde pueda verlos sin sentir miedo.
Recuerdo el frío del amanecer, los círculos de los insectos sobre las tazas inmóviles, la posibilidad de un abismo lleno de luz bajo las ventanas abiertas para la ventilación de la enfermedad, el olor triste de la sosa cáustica.
Pájaros. Atraviesan lluvias y países en el error de los imanes y los vientos, pájaros que volaban entre la ira y la luz. Vuelven incomprensibles bajo leyes de vértigo y olvido.
No tengo miedo ni esperanza. Desde un hotel exterior al destino, veo una playa negra y, lejanos, los grandes párpados de una ciudad cuyo dolor no me concierne.
Vengo del metileno y el amor; tuve frío bajo los tubos de la muerte. Ahora contemplo el mar. No tengo miedo ni esperanza. Eres sabio y cobarde, estás herido en las mujeres húmedas, tu pensamiento es sólo recuerdo de la ira. Ves la rosas temibles.
Ah caminante, ah confusión de párpados. Hay una hierba cuyo nombre no se sabe; así ha sido mi vida. Vuelvo a casa atravesando el invierno: olvido y luz sobre las ropas húmedas. Los espejos están vacíos y en los platos ciega la soledad. Ah la pureza de los cuchillos abandonados.
Amé todas las pérdidas.
Aún retumba el ruiseñor en el jardín invisible.
Aún, Gamoneda
Para mí todo es mar o pecera. Siempre regreso a ti como si ardieses en la espuma rota como si fueses una ínsula extranjera de la que sólo conozco distancia y deseo.
El amor a los hombres la acabaría matando. Ella es insaciable. Posee una soga dispuesta a unir las dos partes del abismo. Pero no sabe cómo cruzar al otro lado. Es peligroso mirar atrás. No puede temblar porque corre el riesgo de caer al vacío. Prohibido detenerse o dudar. Todos quieren lo mismo de ella. Todos con idéntico rostro. Un juego de dos: acoso y derribo. Ella cruzaría el océano por verte. Los versos son la única cura voluntaria.O recluirla en el manicomio. Su mirada es el extremo del ocaso. Tránsito y pérdida. Escribe el vértigo en la pared y no sabe qué color tiene. Desobedece.Repite la misma frase una vez tras otra:
XXX Feria Internacional del Libro del Palacio de la Minería. México DF.
El pasado jueves 26 de febrero, en el marco de la XXX Feria Internacional del Libro del Palacio de la Minería, tuvo lugar la presentación de la primera Revista Mexicana de Bachillerato a Distancia. Al acto acudieron en representación Carmen Villatoro Alvaradejo, directora general de la publicación, un representante de la Universidad Autónoma de Nuevo León, Manuel Antonio Sepúlveda Stuardo y Lorenza Villa Lever, que forma parte del Instituto de Investigaciones Sociales de la UMAN. Además de Virginia Careaga, editora de la revista y profesora en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.
El objetivo de esta revista es proporcionar un foro o espacio virtual para compartir experiencias y resultados tanto académicos como de investigación en lo que se refiere a los métodos y mecanismos de educación a distancia. Un lugar para poner en común e intercambiar información con instituciones mexicanas y de otros países del mundo, con carácter privado o público que ofrezcan programas de enseñanza a distancia. Se busca y persigue la colaboración de investigadores, académicos y profesores para poder hacer de esta revista un verdadero medio de comunicación entre las diferentes instituciones utilizando los recursos tecnológicos y virtuales para adaptarse a la era digital.