XXX Feria Internacional del Libro del Palacio de la Minería
“Este es un libro de los que para mí pueden llamarse un libro río o un libro mar por su turbulencia y por su profundidad”, con estas palabras, Rafael Rodríguez Castañeda, director general de la revista Proceso, daba comienzo a la presentación de libro en homenaje al periodista Miguel Ángel Granados Chapa cuando se cumplen 45 años de su trayectoria profesional. El acto tuvo lugar el pasado jueves 19 de febrero en la trigésima edición de la Feria Internacional del Libro en el Palacio de la Minería, en pleno centro histórico de la Ciudad de México. A la presentación del libro, editado por la UNAM y bajo el título de “Miguel Ángel Granados Chapa, maestro y periodista”, acudieron además los periodistas Carmen Aristegui y Álvaro Cepeda Neri.
El director de Proceso destacó que Granados Chapa es “un punto de referencia para conocer el desarrollo del país en los últimos 30 ó 40 años en el campo del periodismo y la comunicación en México”.
Por su parte, Álvaro Cepeda afirmó que el columnista del diario Reforma"es el Francisco Zarco de nuestro tiempo, con un periodismo hecho con honradez", un periodismo “democrático y republicano”.
El volumen cuenta con la participación de autores como Vicente Leñero, Ernesto de la Torre Villar, Fernando Solana, Pedro Valtierra, Francisco José Paoli Bolio, Juan Romeo Rojas Rojas, Fernando Castañeda que llevan a cabo en sus páginas reflexiones sobre la profesión periodística de Granados Chapa y van construyendo con sus testimonios y anécdotas la biografía de este leyenda viva del periodismo mexicano.
Cuando llegó el turno de la intervención de Carmen Aristegui sólo tuvo palabras de agradecimiento con el que dijo es “el maestro, mi maestro”. Afirmó que “Miguel Ángel es un factor fundamental en la construcción del periodismo mexicano, de la prensa libre mexicana, una figura fundacional para las principales publicaciones de este país”. Además leyó un fragmento de uno de los artículos que se incluyen en el libro, “El carisma de Miguel Ángel”, firmado por Vicente Leñero -uno de los invitados a la presentación que no pudo estar presente- donde el periodista pide disculpas a Granados Chapa 30 años después de la salida de éste de Proceso en 1977.
“Cuando un año después recordé en Los periodistas el episodio de esta partida, mi decepción y mi rabia interna le ganaron la partida a mi vieja amistad. Me volví un pérfido y escribí párrafos ofensivos contra aquel ser entrañable durante los gratos y cruciales tiempos de la aventura compartida. Fui injusto. No supe entender su búsqueda. No respeté su decisión. No logré valorar lo que había sido como líder de muchos en Excélsior y en Proceso. Ahora me arrepiento, y a treinta años me atrevo a ofrecerle disculpas que él jamás me solicitó”.
Para concluir la presentación, Miguel Ángel Granados Chapa se limitó a leer el índice del libro y a decir “Gracias por estar aquí”.
Cómo recorrer los límites de este mundo sin que duela. Ven y recítame a oscuras unos versos que hablen sobre el fin del mundo o el principio de la piel. Mis ojos conocen tu herida bajo la lluvia.
Nunca fui caníbal. No sé a qué saben los hombres por dentro, apenas mordí alguna piel y algún labio. No hay pérdidas. Tú no tienes huecos. Eres sangre y eres vida y todo lo que recorre los límites de tu cuerpo da hambre. Los rastros entre tus huesos y la carne son huellas de un naufragio. Deja que sigan ronroneando entre tus dedos y tus pies. Deja que acaricien tu piel y sabrás que estás vivo, que sientes y que no necesitas salvavidas.
A menos de dos horas para que diera comienzo el espectáculo, la explanada del Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC) en el Centro Cultural Universitario de la UNAM estaba repleta de público esperando los ritmos venidos de Argentina. Era 15 de febrero, domingo cálido y seco en la Ciudad de México, donde la impaciencia se mezclaba con el sonido de un violín, un bandoneón, un contrabajo y un piano dispuestos a ponerse a prueba ante los desconocidos rostros mexicanos. Quinteto Varietal Argentino es una compañía donde se unen la música, el canto y el baile para hechizar a los asistentes y convertir un día cualquiera en una experiencia sensual y nostálgica. Silencio. Pensamientos tristes que mutan sonoros en un espacio sin paredes ni fronteras. El bandoneón afila sus movimientos y Jorge Expósito, el cantor, se dispone a pensar en voz alta… con el alma agonizante, sin fe, sin nido ni amor, no sé por qué te alejaste de mí, si te adoré con ardiente pasión, con tu querer yo era un hombre feliz, nunca pensé que tu ardiente puñal que me había de abrir esta herida de mi corazón… Aplausos, emoción y pasos que se pierden entrebambalinas.
¿Qué significa para usted presentarse en la UNAM?Jorge Expósito.Una alegría enorme… Los pueblos tanto de Argentina como de México tienen muchas cosas en común en lo que se refiere a sentimientos, a la forma de expresarse. El lenguaje del tango es un lenguaje del hombre corriente pero con una filosofía profunda que creo que todos los latinoamericanos entienden de la misma manera.
Fernando Gracia y Paula Ballesteros salen a escena. Se miran fijamente, caminan de espaldas cada uno hacia un lado, vuelven a mirarse como si sus ojos hablaran. No sé por qué te alejaste de mí si te adoré con creciente pasión. Se acercan y rozan. Abrazan sus cuerpos al ritmo marcado de un contrabajo. Mirada baja. Manos que no alcanzan a tocarse. El escenario es suyo, nuestro, el público sigue atentamente cada una de las aristas de sus torsos balanceándose el uno sobre el otro. Velocidad. Ropas que vuelan por el aire como el deseo y no tientan la piel.
¿Qué significa para ti el tango?Fernando Gracia. El tango para mi es toda mi vida, desde que conocí la danza me llenaba, lo cual es infinito de aprender…es todo, no sé puede expresar con palabras. No solamente bailo tango sino que fusiono cosas que complementan al tango.
¿Cómo se llega a mostrar la química que ustedes mostraron en el escenario?
F. G. Sólo es cuestión de piel.
Paula Ballesteros. Hay gente que puede bailar diez años y no tenerla y hay gente que se puede conocer una noche y tenerla. Como la vida, ¿no?
¿Cómo se acoplan cómo pareja?F. G. Paula ya bailaba antes de que yo aprendiera a bailar tango y en el momento en el que yo me había frustrado en la primera parte de mi carrera, la vi bailando y me inspiró a seguir, un motor de mi experiencia artística, y hoy por hoy estamos bailando juntos y es increíble. Yo disfruto mucho de cómo baila.
Volver con la frente marchita las nieves del tiempo platearon mi sien, sentir que es un soplo la vida, que 20 años no es nada que febril la mirada errante en la sombras te busca y te nombra. Vivir con el alma aferrada a un dulce recuerdo que no ha de volver. Jorge Expósito no dudó en cantar con piano y voz, el melancólico tango que escribió Carlos Gardel, Volver.Letras reflexivas ycompuestas en base a un argot local llamado lunfardo,que versan sobre la fugacidad del tiempo y la tristeza en cuestiones de amor. Quinteto Varietal Argentino está dirigida por Rodolfo Roballos (bandoneón) y compuesta por Mercedes Martínez (violín), Fernando Sánchez (guitarra), Ramiro Roballos (piano) y Manuel Villar Lifac (contrabajo), además del cantor, Jorge Expósito y los bailarines, Fernando Gracia y Paula Ballesteros, ganadores respectivamente del Mundial de Baile de Tango de Escenario 2007 y del tercer premio de dicho Mundial por tres años consecutivos.
¿Cómo surgió la idea de unirse al Quinteto Varietal Argentino?F. G. En realidad Rodolfo Roballos, el director, estuvo bastante tiempo buscando por youtube, haciendo selección de gente, ninguno le convencía, por lo cual dijo “de todo lo que vi, tú fuiste lo que más me inspiró”. Fue una muy buena química entre todos. Aquí cada cual tiene su lugar y es bastante genuino. Fue buenísima esa conexión que tuvimos en donde cada uno tiene su espacio.
¿Cómo surge su interés por el baile?P. B. Lo mío fue casualidad, nunca había bailado tango y un día entré en una clase…y me enamoré. Y ahí empecé a bailar, bailar y bailar, con la música, las letras…todo lo que es el tango.
¿El tango es un continuo aprendizaje?P. B. No hay muchas pautas establecidas. En Buenos Aires está evolucionando, evolucionando y hay nuevas formas de abrazarse, de conectarse, miles de posibilidades, continuamente estás creando. Todo el tiempo la gente crea, todo el tiempo…
F. G. Es algo que nunca se termina de aprender. El tango es muy loco porque se está extendiendo a nivel mundial. Le cuento una experiencia en Eslovenia, en año nuevo, la gente en lugar de estar con su familia, estaba viendo nuestro espectáculo, ¡eso fue loco! Y yo me ponía a pensar en que la música de mi país que se escuche en Eslovenia en año nuevo. Es un lenguaje, una forma de comunicarse…
P. B. No importa de qué nacionalidad seas, vos puedes bailarlo, un argentino puede bailar con un italiano, hablas italiano o castellano y bailas y te entendés…
Bullicio. La multitud comienza a abandonar sus sillas. Parece que en el ambiente se oyen los ecos de las cuerdas rozadas por las yemas de los dedos. Ciudades, del polvo volverán…
ENTREVISTA: Desde Argentina a la UNAM, Varietal Tango
La mirada es imposible en la otra orilla del océano.
Justo se cumplen ahora siete días desde que llegué al DF. La ausencia de tiempo para escribir ha hecho que mi regreso se retrase. Todo ha pasado tan rápido que no sé por dónde empezar a contar cómo se vive a este lado del mundo. Para empezar diré que el asombro me guia entre puestos callejeros y olores, cielos azules o grises y temperaturas que hierven de día e hielan de madrugada. Todo es distinto, eso quizás sea una evidencia hasta para los que me miráis desde el Sur con un catalejo prestado. Pero yo también vivo en el Sur, al Sur del DF. No diré el nombre de mi calle, sólo que desde mi ventana puedo ver todo un inventario de existencias.
Partes de un libro
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Partes de un libro
Avión París-México DF, 01-02-09
Partes de un libro
Acabamos de sobrevolar Groenlandia y ahora cruzamos el Océano Atlántico como si fuera un limpio charco en una lluviosa mañana de domingo. 3654 millas restan de camino a casa y no llego a saber cuántas horas llevo despierta. Hoy es el día más largo del mundo. Y el miedo no viaja con nosotras en el asiento de en medio.
– 51 º CEl frío se aproxima a la piel, trepa por los húmedos cristales y me roza. Los versos de un libro nuevo se mezclan en mis pupilas con el cansancio. ¿Cuáles son los límites de un Boeing 777? La vigilia entre las nubes, el sueño entre las paredes de este hogar aéreo.
Sobrevivir(3842 Km. recorridos). Matar el tiempo en un vuelo transoceánico significa mirar por la ventana cómo se ve el suelo, cómo la masa blanca de nubes se abre paso entre las alas del avión. Choca contra el cuerpo y se deshace. No te asustes, el exceso de tiempo servirá de excusa. Piensa en lo rápido que ha ido todo: las prisas, la espera, los libros que has dejado atrás, la maleta llena de arena y abrazos, las despedidas, los adioses telefónicos a media noche que marcan la próxima cita.
Vértigo. Noches de luna y lluvia en la segunda ciudad más grande del mundo. Tequila y manos que quieran amortiguar las distancias y el corazón. Incertidumbre. Dudas que se clavan como cuchillos en el cuerpo, horas que quedan por vivir.
Clima. Miradas fugaces que cruzan abismos y calles construidas con rostros desconocidos y polvo. Fuga. Cama solitaria que espera un nuevo cuerpo bajo luces eléctricas que mueren y resucitan en la misma noche. Sexo. Carne viva que anhela una cura. Piel a piel desgajando los cuerpos con el hambre de un mendigo. Deriva y aliento sobre la nuca. Jadeo y memoria. Huesos que no chocan sino funden la saliva. Refugio mojado. Lengua y verso. Muerte.
El vacío grita mi nombre.
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DF, 2 al 8 de Febrero `09
La irrealidad de lo mirado da realidad a la mirada. (O. Paz)
La soledad empieza cuando no logro reconocer los rostros. Desde mi habitación puedo escuchar el bullicio de la calle, unos leves toques de guitarra, risas ajenas y taxis que cruzan sin celo la inmensidad de una estrecha vía de doble sentido. En frente de mi ventana una recaudería con frutas multicolores, un cartel en un edicifio que dice: AA Grupo Sangre Renovadora: Alcoholismo, Neurosis, Drogadicción, Enfermedades emocionales. 4to y 5to paso. ¿Cuál es el mayor miedo en esta ciudad?
Las fotos que decoran mis paredes me recuerdan de dónde vengo. Pero aquí nada es seguro. Todo es diferente porque esta vez la soledad no ha venido conmigo. Siete días llevo pisando este asfalto peligroso y seco y ni un solo segundo me he sentido sola. Podría contar tantas cosas que he vivido en las últimas horas que llenaría líneas y líneas de absurdas y ridículas historias que no sé si llegaríais a creerme. He caminado de madrugada, he bebido demasiada “negra modelo” y bailado desconocidas canciones. He pasado una noche oyendo versos, he tenido infinitas pláticas sobre ti, sobre mí y lo caótico que es este mundo, ¿verdad? Pero no llego a entender la ciudad ni la combi que por tres pesos me deja en el metro CU para llegar a mi facultad. El camino de regreso se hace más largo si me entretengo mirando los libros, las películas y lo dulces que venden en decenas de mercadillos…podrías comer tacos sin cansarte. Ni vi mezcal ni tequila por ninguna parte. Tampoco he caminado bajo la lluvia pero sí entre los carros. Esta noche hay luna llena y casi puedo tocarla desde mi ventana. A veces tengo miedo de no recordar el camino de la facultad a casa, es casi el único que puedo hacer sola. No han dejado que me pierda, hay manos y ojos que protegen mis pasos. Las alas siguen intentando acostumbrarse al poco espacio que existe entre esta enorme urbe y mi espalda. Desde el avión no conseguí ver el fin de la masa de luces y sombras que custodian el DF.
¿Sabes? Puedes subirte al metro por dos pesos y bajarte sin hablar. O pagar tres pesos y medio, gritar tu parada al conductor entre la gente y bajarte de un pesero en marcha. Hay días que entro a las siete a clase y la noche sigue cubriendo las calles cuando camino por mi barrio hacia la combi. Sólo faros de carros y rostros oscuros transitan las aceras. De Santa Úrsula, por favor, y la gente que se sienta a mi lado pasa los húmedos pesos de mano en mano hasta llegar al conductor. No existen los pasos de cebra sino las carreteras de fieras salvajes que rugen motores. Cruzar la calle es una de las mayores aventuras en el defectuoso. No recuerdo la cantidad de veces que he subido a un taxi en esta semana: 10, 15 ó 20 pesos hasta cualquier lugar compartido. Y una de esas veces el conductor nos contó que justo la mañana anterior, sobre las 8.30h le habían atracado y golpeado a su pasajero. No cerré los seguros y cuando me di cuenta, en la parada con el semáforo rojo me estaban encañonando y robando su pensión al viejito que llevaba detrás.Pues qué se le va a hacer, uno tiene que trabajar todos los días. ¿Puede alguien acostumbrarse a eso de los asaltos con pistola? He descubierto estos días que los taxis son el mejor espacio finito donde radiografiar la ciudad y ver qué tienen dentro. Otro taxista, Ricardo Olguín se llamaba –recuerdo su nombre porque se lo pregunté con mucho interés- nos confesó que era hijo de un exiliado español, de Sevilla, llegó a México en 1940 y desde entonces vive aquí. Llegó con apenas cinco años de edad y vuelve a su tierra nativa cada cinco años. Siempre seré español aunque lleve toda la vida viviendo en México. No pude resistirme y le conté brevemente que era biznieta de un alcalde republicano que fue represaliado en la Guerra Civil española. Fue sin duda uno de mis mejores viajes en taxi…
Creo que ya he visto unas diez ametralladoras, sí, aquí hasta los guardias de seguridad de las tiendas llevan una colgada a la espalda (¿por seguridad?). A veces creo que no voy a ser capaz de acostumbrarme a las monstruosidades de esta sociedad, la ausencia de justicia social, el caos, la velocidad, las excesivas distancias entre mi cuerpo y el resto de las cosas. Parece que los versos han desaparecido de la atmósfera -hasta de mi cabeza- y lo único que me hace despertar es la nostalgia de cambio, la revolución necesaria. México no deja de sorprenderme. Y sólo acierto a preguntarme, ¿por qué nada funciona aquí?
El lugar donde vivimos lo marca todo, no es indiferente. Aquí es donde la noche acaba y mi cuerpo da comienzo.